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SIN FILTRO

Sarah Frier  

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Fragmento

Nota de la autora

Este libro pretende mostrarte con detalle las entrañas de Instagram. No habría sido posible sin los cientos de personas —exempleados y trabajadores en activo, directivos, gente que desarrolló su carrera profesional alrededor de esta aplicación, así como competidores— que me ofrecieron su tiempo y me contaron recuerdos que nunca habían compartido con un periodista. Los dos fundadores de Instagram hablaron conmigo, juntos y por separado, a lo largo de varios años. Facebook Inc. me concedió más de veinte entrevistas con su personal y sus directivos, también con la persona al frente de Instagram, incluso después de que los fundadores dejaran la empresa.

Pese a la tensión entre los fundadores y su comprador, y pese a la ingente cantidad de historias críticas que yo había publicado sobre Facebook como periodista de Bloomberg News, todo el mundo estaba de acuerdo en que este libro debía ser lo más exacto posible. Cuando las potenciales fuentes se pusieron en contacto con los fundadores o con la empresa para saber si les parecía bien que hablasen conmigo, por lo general les dijeron que sí, aunque tanto los fundadores como la empresa sabían que no tendrían control alguno sobre el contenido final del libro. Esa decisión los honra.

Aun así, la mayoría de las fuentes de este libro no contaban con el permiso explícito ni con el conocimiento de la empresa. Al hablar conmigo, se exponían a violar los estrictos contratos de confidencialidad que firmaron cuando la compañía los contrató. De hecho, todas las personas que visitan las oficinas centrales de Facebook y que no son periodistas tienen que firmar un contrato de confidencialidad cuando pasan por el control de seguridad del edificio antes de poder hablar con cualquier trabajador. Por este motivo, la mayoría de las entrevistas, los documentos y otros materiales son anónimos.

Este contexto es importante para comprender por qué he escrito el libro tal como lo he hecho: como un relato contado por un narrador omnisciente que engarza todos esos testimonios. No atribuyo las declaraciones a fin de proteger a mis fuentes. Allí donde amplío la información a partir de noticias publicadas, recojo la fuente en las notas que hay al final del libro. Tomé la decisión de citar entrevistas grabadas solo cuando nombro a alguien ajeno a la empresa, como un famoso o un influencer, cuya perspectiva enriquece nuestra comprensión acerca de cómo la aplicación afecta al mundo.

Desde que empecé este proyecto, pedí y esperé que me concedieran una entrevista con Mark Zuckerberg. Yo aducía que el director ejecutivo de Facebook, a quien había entrevistado varias veces a lo largo de los años y a quien vi testificar ante el Congreso de Estados Unidos durante diez horas en 2018, se ha convertido en un villano en el imaginario colectivo. Un libro como este, le dije a un relaciones públicas, es una oportunidad para examinar los momentos trascendentales de la historia de Facebook sobre los que hemos escrito y para profundizar en aquello que no comprendimos bien cuando sucedió.

Había que hacer muchas preguntas difíciles, pero podía empezar por una sencilla. ¿Por qué quiso Zuckerberg comprar Instagram? No buscaba la explicación que ofreció en su blog, sino su historia personal. ¿Qué pasos se dieron y qué sucedió para que se decidiera, un jueves de abril de 2012, a coger el teléfono para iniciar el proceso de adquisición de la empresa lo antes posible? Y no solo la compró, sino que se comprometió a que siguiera siendo independiente.

Un mes antes de la fecha de entrega de este manuscrito, recibí un correo electrónico del departamento de rela

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