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SOLO SOMOS Tú Y YO (UNIDOS POR EL AMOR 2)

Fernanda Suarez  

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Fragmento

Prólogo

Anne salió de su habitación con una tímida sonrisa en sus labios, aún no se podía creer que mañana sería su presentación en sociedad, su madre había preparado todo un baile para hacerlo, estaba nerviosa y lo admitía, siempre había esperado ese momento para ser sincera consigo misma, pero era demasiado tímida para aceptarlo, además tenía miedo, le costaba entablar una conversación con una persona desconocida, incluso con sus conocidos le era difícil, posiblemente era esa la razón por la que no tenía amigas y vivía metida entre libros, hermosas historias de amor que ella se moría por vivir, pero se esforzaría al máximo para tener una gran temporada, estaba decidida a disfrutarla, a bailar hasta que le dolieran los pies, quería saber lo que era coquetear, lo que era ser cortejada, sentir que un hombre está interesado en ti, ella quería eso y más, quería su propia historia de amor, de esas que cuentan los muchos libros que había leído.

Acomodó la falda de su vestido cuando llegó al último escalón de las escaleras y tomó su sombrero de manos de su doncella, se lo puso y caminó al despacho de su padre dispuesta a despedirse, quería ir a dar un paseo, caminaría un poco por el pequeño bosque que, afortunadamente, era posesión de su padre, le encantaba hacerlo, además le serviría para tranquilizarse y sí que lo necesitaba.

Al llegar a la puerta, levantó su mano dispuesta a tocar, pero el fuerte grito de su padre la detuvo.

—¡Basta, Lilian! Es una decisión ya tomada, no hay vuelta atrás, no me molestes más y vete —exclamó furioso su padre; es cierto que nunca fue especialmente cariñoso, pero nunca lo había escuchado así.

—Es tu hija, John, la única que tienes, no lo hagas, por favor, ella no se lo merece, ha sido una buena niña. —Un fuerte estruendo en el interior del despecho hizo que Anne pegara un brinco asustada.

—¡Se casará! Ya está arreglado, déjame en paz. —Anne escuchó el gemido de su madre, posiblemente causado por las lágrimas.

—¡Es un viejo, es incluso mayor que tú! ¿Cómo puedes casarla con él? —Anne sintió que todo a su alrededor empezaba a dar vueltas, su padre le había concertado un matrimonio con un hombre mayor. En ese momento todo su mundo se vino abajo y la tristeza la invadió.

—Disfrutará el inicio de su temporada, no pidas más, al menos podrá asistir a un par de bailes, luego se casará, ahora lárgate que empiezas a hartarme. —Anne dio media vuelta y salió corriendo tan rápido como podía, le habían arreglado un matrimonio y no había vuelta atrás.

Roger se dejó caer en la silla frente a su escritorio, no tenía ánimos de revisar la contabilidad, la verdad era que desde hacía un tiempo empezaba a sentirse muy solo. Hacía poco que se había casado su querida hermana, que era feliz junto al hombre al que amaba, y al haber muerto su padre y su madre estaba completamente solo. En momentos como estos empezaba a plantearse la posibilidad de un matrimonio a pesar de que aún era joven, quería una mujer que le hiciera compañía, que lo esperara en casa, con quien pudiera conversar, que calentara sus frías noches, que le diera una familia, estaba harto de tener una m

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