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TRíFERO

Ray Loriga  

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Fragmento

Índice

Portadilla

Índice

Cita

Primera parte

Silencio

Al norte de la Ruta Romántica

Segunda parte

Bésame

Vidas de Saúl

Días felices con Lotte

El corazón en Jutlandia

El demonio de la tarde

Pregúntale al gato

Tercera parte

La vida bajo el lago

Los mejores amigos de Jerusalem

Poco común

La elegancia de Agedor

Huellas de gusano

Recuerdos de Albita

Victoria

Dos veces Trífero

Más allá del deber

Los caballos del zar

Trífero, una introducción

Coney Island

Invierno

Cuarta parte

Majakowski Ring

Sangre en la piscina

Un asunto sin importancia

Black & Decker

Quinta parte

Baviera

Sobre el autor

Créditos

Grupo Santillana

... venía de muy lejos. Era nieto de príncipes vencidos.

ALEJO CARPENTIER

Only appearances are fertile; they are gateways to the primordial.

ROBERT SMITHSON

Primera parte

Silencio

No diré su nombre.

Cuando la lluvia dejó por fin de golpear la superficie del lago, llegaron la nieve y el hielo y luego, como cada año, la primavera. Al animarse el bosque y los jardines de la vieja mansión Happensauer, Saúl Trífero, contrario al ritmo de todas las cosas, se encogía.

Jamás diré su nombre. Insiste. Levantando entre su determinación y sus verdaderos impulsos un muro coronado con alambre de espino, como los que alzan entre sí países en guerra. Para luego, cubierto ya por la oscuridad de la noche, arrastrarse de un lado al otro como un desertor o un fugitivo. Cruzando desde este lado la renuncia; hasta el otro, su nombre.

Saúl Trífero se da cuenta entonces de que está de pie, sin motivo, y vuelve a sentarse. Se asusta: ¡A lo mejor hasta he alzado la voz! ¡Qué tontería!, vea usted que ni siquiera llevo una foto de ella en la cartera. (Saca unos billetes doblados y la cuenta de su último almuerzo.)

Enseguida él mismo se pregunta: ¿Y eso qué demonios prueba? ¿No son siempre los culpables los primeros en mostrar las manos limpias? Si hubiera sido capaz de vivir mi vida con mayor dignidad, se lamenta Trífero. De labios de reyes y emperadores se ha escuchado el mismo lamento. (Ahora se seca la frente con un pañuelo.) ¡Las bromas del destino!

Cuanto más cree alejarse de su nombre, más crece la sombra de su esposa, que amenaza ya su propia sombra. Cuanto más lejos está del lago, más clara le parece el agua y más oscuro el fondo. ¿No crecen de i

Sigue leyendo y recibe antes que nadie historias como ésta