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UNA CAMPAñA CIVIL (LAS AVENTURAS DE MILES VORKOSIGAN 12)

Lois McMaster Bujold  

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Fragmento

PRESENTACIÓN

para la edición original de NOVA

En mi presentación de KOMARR les anunciaba la publicación de la siguiente novela de Miles Vorkosigan, UNA CAMPAÑA CIVIL: UNA COMEDIA DE BIOLOGÍA Y COSTUMBRES, para febrero de 2002. Sin que sirva de precedente, hemos adelantado unos meses su publicación y la novela debería estar ante los lectores a mediados de noviembre de 2001.

Hay dos razones básicas para ello: la primera se centra en la cercanía temática entre KOMARR y UNA CAMPAÑA CIVIL, de la que hablaremos después; la segunda es que Lois McMaster Bujold, la popular autora de la serie, va a estar con nosotros en Barcelona el 28 de noviembre de 2001, como conferenciante invitada en la entrega del Premio UPC de Ciencia Ficción 2001 (para más información del evento, les remito a la secretaría del Consejo Social de la Universidad Politécnica de Cataluña, organizadora del concurso: 934 016 343).

Lois McMaster Bujold es, sin ninguna duda, la escritora más popular de la ciencia ficción de la última década del siglo XX.Y las aventuras de Miles Vorkosigan constituyen una diversión segura e indiscutible. Por ello NOVA se enorgullece de haberla presentado al público español y de que sea, junto con Orson Scott Card, la autora con más títulos en nuestra colección.

Cuatro premios Hugo, dos Nebula y dos Locus es el bagaje que ha obtenido, en sólo seis años, la serie de aventuras protagonizada por Miles Vorkosigan. Los tres premios Hugo de novela larga obtenidos por Lois McMaster Bujold en esta serie se acercan al récord de Heinlein (cuatro Hugo de novela), y superan los dos Hugo de novela conseguidos en toda una vida por autores indiscutidos como Asimov, Clarke, Le Guin, Zelazny o Leiber. Un hito indiscutible en la historia del género.

Las narraciones de la mayor parte de estos libros de Lois McMaster Bujold están ambientadas en un mismo universo coherente, en el que se dan cita tanto los cuadrúmanos de EN CAÍDA LIBRE (premiada con el Nebula en 1988 y finalista del Hugo de 1989), como los planetas y los sistemas estelares que presencian las aventuras de Miles Vorkosigan, su héroe más característico. En el Apéndice de este volumen se incluye un esquema argumental del conjunto de los libros de ciencia ficción de Bujold aparecidos hasta hoy, ordenados según la cronología interna de la serie.

De hecho, tal y como he indicado repetidas veces, el orden real de su publicación en inglés ha sido el siguiente:

Shards of Honor (junio de 1986)

FRAGMENTOS DE HONOR (previsto en NOVA, algún año...)

The Warrior’s Apprentice (agosto de 1986)

EL APRENDIZ DE GUERRERO (NOVA, número 33)

Ethan of Athos (diciembre de 1986)

ETHAN DE ATHOS (NOVA, número 106)

Falling Free (abril de 1988) - premio Nebula 1988

EN CAÍDA LIBRE (NOVA, número 24)

Brothers in Arms (enero de 1989)

HERMANOS DE ARMAS (NOVA, número 126)

Borders of Infinity (octubre de 1989) - premios Nebula 1989 y Hugo 1990 por «Las montañas de la aflicción» y premio Analog 1989 por «Laberinto», ambas novelas cortas incluidas en el libro.

FRONTERAS DEL INFINITO (NOVA, número 44)

The Vor Game (septiembre de 1990) - premio Hugo 1991

EL JUEGO DE LOS VOR (NOVA, número 57)

Barrayar (octubre de 1991) - premios Hugo y Locus 1992

BARRAYAR (NOVA, número 60)

Mirror Dance (marzo de 1994) - premios Hugo y Locus 1995

DANZA DE ESPEJOS (NOVA, número 78)

Cetaganda (enero de 1996)

CETAGANDA (NOVA, número 89)

Memory (octubre de 1996)

RECUERDOS (NOVA, número 116)

Komarr (agosto de 1998)

KOMARR (NOVA, número 134)

A Civil Campaign (septiembre de 1999)

UNA CAMPAÑA CIVIL (NOVA, número 146)

Como ya he dicho otras veces, todas esas novelas se empezaron a escribir en diciembre de 1982. Según recuerda la misma Bujold, «inspirada por el ejemplo de una escritora novel amiga mía y acuciada por la difícil situación económica de la ciudad del Medio Oeste donde vivía, me puse a escribir una novela».

Ese primer trabajo dio lugar a tres libros, escritos entre 1982 y 1985, que se publicaron en edición de bolsillo en 1986. Es evidente que Lois tanteó al principio diversos personajes posibles: los padres de Miles en SHARDS OF HONOR, el mismo Miles en EL APRENDIZ DE GUERRERO y la comandante Elli Quinn (o tal vez el mismo Ethan) en ETHAN DE ATHOS. El impresionante éxito popular de EL APRENDIZ DE GUERRERO, sumado al gran atractivo de un personaje como Miles Vorkosigan, han llevado a que sea éste quien se haya convertido en el protagonista central y personaje emblemático de una de las mejores y más amenas series de la moderna space opera, un subgénero de aventuras esencial en la ciencia ficción de todos los tiempos.

Sin embargo, Bujold ha continuado narrando, por ejemplo, las aventuras de los padres de Miles en BARRAYAR (1991), obteniendo de nuevo el reconocimiento y el favor del público lector. También, la aparición de Mark, el hermano-clon de Miles, en HERMANOS DE ARMAS, DANZA DE ESPEJOS y UNA CAMPAÑA CIVIL ha introducido nuevos elementos en la serie que parece tender a una mayor instrospección psicológica sin olvidar el trasfondo de aventuras de space opera que la han caracterizado hasta el momento.

No me resisto a citar aquí el final del texto con el que la propia Lois presentaba la edición conjunta de las aventuras de los padres de Miles Vorkosigan en ese libro, CORDELIA’S HONOR que, simplemente, publica en un único volumen FRAGMENTOS DE HONOR y BARRAYAR:

Con el tiempo he ido descubriendo que el proceso de crecimiento es casi como el trabajo de la casa: nunca se termina. No es algo que uno haga de una vez por todas. Miles, su familia y amigos se han convertido en mi vehículo para explorar la identidad, en lo que promete ser una continuada fascinación. Todavía no he llegado al final de esta historia, ni lograré hacerlo nunca, mientras no deje de aprender nuevas cosas sobre lo que significa ser humano.

Ya en la presentación de EL APRENDIZ DE GUERRERO (1989, NOVA número 33), una novela que me divirtió y sorprendió gratamente, expuse las razones que, a mi juicio, aseguraban el éxito de la saga de Vorkosigan: «Grandes dosis de inteligencia, mucha ironía y, sobre todo, una gran habilidad narrativa al servicio de un personaje llamado a convertirse en un clásico en la historia de la ciencia ficción.»

Ahora me atrevería a añadir (¡una vez más!) algo que la propia Lois cuenta, casi como si lo considerara un error de novata (aunque, evidentemente, no lo es en absoluto), respecto del tratamiento narrativo de FRAGMENTOS DE HONOR:

[en esas primeras novelas], mi único plan de cómo estructurar mi material era insertar un aparato de escucha en el cerebro de mi personaje principal, y seguirlo sin cesar a través de las primeras semanas de acción.

La realidad es que ese aparato de escucha, o tal vez el cerebro de sus personajes principales, tiene, en el caso de Bujold, un «algo» especial que reclama y mantiene la atención del lector de forma francamente poco usual. De ahí el éxito que, a estas alturas, nadie puede discutir.

Y no se trata, como podría haber parecido al principio, de ciencia ficción «sólo» de aventuras. Poco a poco los personajes van adquiriendo peso, y ese aparato de escucha que Lois ha puesto en el cerebro de Miles se ha ampliado a los puntos de vista de Ekaterin en KOMARR y de hasta cinco personajes en la siguiente, UNA CAMPAÑA CIVIL. No en vano la autora ha subtitulado esta última novela de la serie como «Una comedia de biología y costumbres», recordándonos lo mucho que influyen en nuestra personalidad tanto la dotación biológica como las costumbres en que hemos estado educados.

Es evidente que hay algo mágico en la sorprendente capacidad de esta autora para lograr que sus lectores se diviertan y pidan más, más y más. Soy sorprendido testigo de cómo los lectores de NOVA se han dirigido a mí, ya sea directamente o a través de la editorial, requiriendo que apareciesen más títulos de una serie que es, con mucho, la más larga de las aparecidas en NOVA. Con gran satisfacción accedo a sus demandas.(No soy masoquista y me gusta divertirme, y debo decir que me divierto, y mucho, con las aventuras de Miles y sus amigos.)

Y, para terminar, centrémonos en esta curiosa y entrañable «comedia de biología y costumbres» que es UNA CAMPAÑA CIVIL.

En KOMARR vimos que, llegado a los treinta años, incluso un héroe como Miles tiene derecho a enamorarse. Dada la peculiar idiosincrasia del personaje no es de extrañar que eso le ocurriera nada menos que en Komarr, un planeta todavía resentido contra los Vorkosigan, y donde alientan movimientos rebeldes terroristas que desean independizarse para siempre de Barrayar. No, para Miles, incluso eso de enamorarse no ha de resultar fácil.

Además, una cosa es enamorarse y otra, algo más complicada, es conseguir los favores de la persona amada. Ésa es la historia que se cuenta en UNA CAMPAÑA CIVIL: UNA COMEDIA DE BIOLOGÍA Y COSTUMBRES. La biología es la de cada cual (y tal vez, también, las de las cucarachas mantequeras de Escobar o la de la Colonia Beta...), pero las costumbres son las rancias tradiciones de Barrayar, el centro del imperio, siempre renuente a aceptar otras usanzas más abiertas.

Esta vez, Miles (aventurero, mercenario, espía, diplomático y, ahora, auditor imperial) se embarca en una extraña «campaña civil» para conquistar el corazón de su amada, la reciente viuda Ekaterin Vorsoisson a quien conoció en Komarr, aunque para su desgracia, no parece estar solo en ese intento. Por otra parte, cercana ya la boda del emperador Gregor, las intrigas reviven en Barrayar en una época tecnológica que ofrece nuevas posibilidades hasta entonces insospechadas por los Vor.

Mientras su hermano-clon Mark monta un nuevo y, a sus ojos, muy prometedor negocio que no deja de ser un tanto asqueroso, Miles aplica sus dotes de estratega a su lucha contra las intrigas en el consejo de Duques y a cortejar a su enamorada Ekaterin. Sin embargo, como tantos otros antes que él, Miles descubre que el amor no tiene tanto que ver con la guerra como con la confianza.

Esta obra, tal y como su subtítulo indica, es una «novela de costumbres» que Publishers Weekly considera incluso dedicada a las hermanas Brontë, Georgétte Heyer y Dorothy Sayers. En el seno del adusto y rígido Barrayar, el amor es posible, aunque conseguirlo no resulte fácil para un pequeño monstruo teratológico (que no genético...) como Miles Vorkosigan.

Tal vez esa mezcla de aventura e intriga romántica justifique que el Romantic Times Magazine haya calificado esta novela con una de sus más altas categorías: cuatro estrellas y media con medalla especial de oro, mucho más preciada que lo simplemente «excepcional». Es muy posible que su comentarista, Melinda Helfer, se haya rendido, como yo y tantos otros lectores, al encanto, la ironía y la riqueza de personajes de una intriga enmarcada en un Barrayar demasiado anclado en el pasado. Estoy completamente de acuerdo con Helfer cuando dice que UNA CAMPAÑA CIVIL es ese «tipo de libro que todos soñamos con leer pero que se encuentra sólo muy raramente»: en los duros tiempos en que nos movemos, la inteligencia y la diversión que nacen de la simple lectura de esta novela es algo que tal vez puede reconciliarnos con una humanidad demasiadas veces ocultada.

Estoy seguro de que la presentación de este título como una «novela romántica» no parece el mayor aliciente para el lector español de ciencia ficción, siempre un tanto misógino y renuente a aceptar las obras de las mejores autoras de la moderna ciencia ficción. Pero nadie debería preocuparse: si las aventuras militares de Miles Vorkosigan no eran sólo aventuras militares, las románticas peripecias de Miles siguen siendo algo más que peripecias románticas. Es divertido constatar cómo Lois McMaster Bujold empieza a sugerir, entre otras muchas cosas, que la ingeniería genética puede llegar a dar al traste con las tradicionales y rígidas concepciones de los Vor que, no lo olvidemos, no dejan de ser las de algunos de nuestros más afamados «carcas»...

Helfer comenta, como de pasada que, en UNA CAMPAÑA CIVIL «la histérica cena que se va al diablo puede seguramente acabar siendo uno de los momentos más inolvidables en los anales de la ficción». Puede parecer exagerado, pero a esa fiesta-cena les remito (capítulo 9). Para mí, ese divertido episodio se ha mezclado ya de forma irremediable, y guardando todas las distancias, con el recuerdo de otra mítica cena narrativa, la del PARADISO de José Lezama Lima, uno de esos ejemplos que nunca se olvidan como, por poner otro caso, la demorada descripción y análisis de Las Meninas de Velázquez que realiza Michael Foucault en LAS PALABRAS Y LAS COSAS.

¿Exagerado?

No lo creo. Simplemente, lean UNA CAMPAÑA CIVIL y diviértanse con esa curiosa «comedia de biología y costumbres». No están los tiempos como para desperdiciar las ocasiones de pasarlo bien.

Y si, además, tienen la suerte de disfrutar de un amor como el que sugiere Lois McMaster Bujold entre Miles y Ekaterin, entonces es que son muy afortunados. Enhorabuena.

Que ustedes lo disfruten.

MIQUEL BARCELÓ

Para Jane, Charlotte, Georgétte y Dorothy...

que gobiernen mucho tiempo.

1

El gran vehículo de tierra se detuvo con una sacudida a pocos centímetros del que lo precedía, y el soldado Pym, que conducía, maldijo entre dientes. Miles se revolvió en su asiento, y parpadeó para espantar la visión de la desagradable escena callejera de la que los habían salvado los reflejos de Pym. Se preguntó si podría haber persuadido a los molestos proles que tenían delante de que ser embestidos por detrás por un Auditor Imperial era todo un privilegio. Probablemente no. El estudiante de la Universidad de Vorbarr Sultana que cruzaba corriendo el bulevar, responsable de la rápida parada, se perdió entre la multitud sin siquiera mirar atrás. La fila de vehículos se puso una vez más en marcha.

—¿Sabe usted si el sistema de control municipal de tráfico entrará pronto en funcionamiento? —preguntó Pym, después de lo que Miles consideraba su tercer amago de colisión esa semana.

—No. Hay retrasos otra vez, según informa lord Vorbohn el Joven. Debido al aumento de accidentes fatales con los voladores, se están concentrando en establecer primero el sistema automatizado aéreo.

Pym asintió, y centró su atención en la abarrotada calle. El soldado era un hombre fornido, y sus sienes grises resaltaban el uniforme marrón y plata. Había servido a los Vorkosigan como guardia desde que Miles era cadete en la Academia, y sin duda seguiría haciéndolo hasta que muriera de viejo o se matara en un accidente de tráfico.

Se acabaron los atajos. La próxima vez rodearían el campus. Miles observó a través del dosel los altos edificios de la universidad que quedaban atrás, y atravesaron las puntiagudas verjas de hierro para dirigirse a las agradables calles residenciales donde vivían los catedráticos y el personal. La pintoresca arquitectura se remontaba a la última década sin electricidad antes del final de la Era del Aislamiento. Esta zona había sido recuperada del declive en la última generación, y ahora estaba llena de verdes árboles terrestres y de macizos florales de vivos colores bajo las altas ventanas de las casas. Miles recolocó el ramillete que llevaba entre los pies. ¿Le parecería tan redundante a su destinataria?

Pym lo miró de reojo al verlo moverse y contempló las flores en el suelo.

—La dama que conoció usted en Komarr parece haberle causado una fuerte impresión, milord... —guardó silencio, invitá

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