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VOCES DE CHERNóBIL

Svetlana Alexiévich

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Fragmento



Índice

Voces de Chernóbil

Nota histórica

Una solitaria voz humana

Entrevista de la autora consigo misma sobre la historia omitida y sobre por qué Chernóbil pone en tela de juicio nuestra visión del mundo

PRIMERA PARTE. LA TIERRA DE LOS MUERTOS

Monólogo acera de para qué recuerda la gente

Monólogo acerca de sobre qué se puede conversar con un vivo… y con un muerto

Monólogo acerca de toda una vida escrita en las puertas

Monólogo de una aldea acerca de cómo se convoca a las almas del cielo para llorar y comer con ellas

Monólogo acerca de las lombrices, el manjar de las gallinas y de que lo que hierve en la olla tampoco es eterno

Monólogo acerca de una canción sin palabras

Tres monólogos acerca de un terror antiguo y de por qué un hombre callaba mientras hablaban las mujeres

Monólogo acerca de que el hombre solo se esmera en la maldad y de qué sencillo y abierto está a las palabras simples del amor

Coro de soldados

SEGUNDA PARTE. LA CORONA DE LA CREACIÓN

Monólogo acerca de viejas profecías

Monólogo acerca del paisaje lunar

Monólogo de un testigo al que le dolía una muela cuando vio a Cristo caer y gritar de dolor

Tres monólogos acerca de los despojos andantes y la tierra hablante

Monólogo acerca de que no sabemos vivir sin Chéjov ni Tolstói

Monólogo acerca de cómo San Francisco predicaba a los pájaros

Monólogo sin nombre… un grito

Monólogo a dos voces… de hombre y de mujer

Monólogo acerca de cómo una cosa completamente desconocida se va metiendo dentro de ti

Monólogo acerca de la filosofía cartesiana y de cómo te comes un bocadillo contaminado con otra persona para no pasar vergüenza

Monólogo acerca de que hace mucho que bajamos del árbol y no inventamos nada para que este se convirtiera enseguida en una rueda

Monólogo junto a un pozo cegado

Monólogo acerca de la añoranza de un papel y de un argumento

Coro del pueblo

TERCERA PARTE. LA ADMIRACIÓN DE LA TRISTEZA

Monólogo acerca de lo que no sabíamos: que la muerte puede ser tan bella

Monólogo acerca de qué fácil es convertirse en tierra

Monólogo acerca de los símbolos y los secretos de un gran país

Monólogo acerca de cómo en la vida las cosas terribles ocurren en silencio y de manera natural

Monólogo acerca de que el ruso siempre quiere creer en algo

Monólogo acerca de cuán indefensa resulta la vida pequeña en este tiempo grandioso

Monólogo acerca de la física, de la que todos estuvimos enamorados

Monólogo acerca de lo que está más allá de Kolimá, de Auschwitz y del Holocausto

Monólogo acerca de la libertad y del deseo de una muerte corriente

Monólogo acerca del niño deforme al que de todos modos van a querer

Monólogo acerca de que a la vida cotidiana hay que añadirle algo para entenderla

Monólogo acerca del soldado mudo

Monólogo acerca de las eternas y malditas preguntas: ¿qué hacer? y ¿quién tiene la culpa?

Monólogo de un defensor del poder soviético

Monólogo acerca de cómo dos ángeles se encontraron con la pequeña Olia

Monólogo acerca del poder ilimitado de unos hombres sobre otros

Monólogo acerca de las víctimas y los sacerdotes

Coro de niños

Una solitaria voz humana

A modo de epílogo

Notas

Biografía

Créditos

Svetlana Alexievich (1948) es una afamada periodista, escritora y ensayista bielorrusa cuya obra ofrece un retrato profundamente crítico de la antigua Unión Soviética y de las secuelas que ha dejado en sus habitantes. Se licenció en periodismo por la universidad de Minsk y colaboró con la revista local Neman, para la que escribía ensayos, cuentos y reportajes. Ha cultivado su propio género literario, al que denomina «novelas de voces», donde el narrador es el hombre corriente –aquel que no tiene voz, el mismo que se ha llevado su propia historia a la tumba, desde la Revolución hasta Chernóbil y la caída del imperio soviético–. En sus libros, traducidos a más de veinte idiomas, Svetlana Alexievich trata de acercarse a la dimensión humana de los hechos a través de una yuxtaposición de testimonios individuales, un collage que acompaña al lector y a la propia Alexievich a un terrible «descenso al infierno». Es autora de U wojny ne zenskoje lizo (La guerra no tiene rostro de mujer, 1985; ed. act. 2008), Zinkovye malchiki (Muchachos de latón, 1989; ed. act. 2007), Tchernobylskaya molitva (Voces de Chernóbil, 1997; ed. act. 2005), Poslednie Svideteli (Últimos testigos, 2004) y Vremya sekond-khend (Tiempo de segunda mano, 2013). Ha recibido varios galardones, entre los que cabe destacar, el Premio Ryszard-Kapuscinski de Polonia (1996), el Premio Herder de Austria (1999), el Premio Nacional del Círculo de Críticos de Estados Unidos por Voces de Chernóbil (2006), el Premio Médicis de Ensayo en Francia por Tiempo de segunda mano (2013) y el Premio de la Paz de los libreros alemanes (2013), entre otros. Su espíritu crítico, su profundo compromiso y su fructífera carrera literaria han convertido a Alexievich en una firme candidata al Premio Nobel de Literatura.

Título original: Tchernobylskaia Molitva

Edición en formato digital: enero de 2015

© 2005, Svetlana Alexievich

© 2015, Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. U.

Travessera de Gràcia, 47-49. 08021 Barcelona

© 2006, Ricardo San Vicente, por la traducción

Diseño de portada: Penguin Random House Grupo Editorial / Luciana González

Imagen de portada: © Posztos / Shutterstock

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ISBN: 978-84-9062-699-3

Composición digital: M.I. maqueta, S.C.P.

www.megustaleer.com

019

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Svetlana Alexievich

 

Voces de
Chernóbil

Crónica del futuro

Traducción de

Ricardo San Vicente

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www.megustaleerebooks.com

 

 

 

 

 

“Somos aire, no tierra...

MERAB MAMARDASHVILI

NOTA HISTÓRICA

Belarús...* Para el mundo somos una terra incognita —tierra ignorada—, aún por descubrir. «Rusia Blanca», así suena más o menos el nombre de nuestro país en inglés. Todos conocen Chernóbil, pero en lo que atañe a Ucrania y Rusia. A los bielorrusos aún nos queda contar nuestra historia...

Naródnaya gazeta, 27 de abril de 1996

El 26 de abril de 1986, a la 1 h 23’ 58”, una serie de explosiones destruyeron el reactor y el edificio del cuarto bloque energético de la Central Eléctrica Atómica (CEA) de Chernóbil, situada cerca de la frontera bielorrusa. La catástrofe de Chernóbil se convirtió en el desastre tecnológico más grave del siglo XX.

Para la pequeña Belarús (con una población de diez millones de habitantes) representó un cataclismo nacional, si bien los bielorrusos no tienen ni una sola central atómica en su territorio. Belarús seguía siendo un país agrícola, con una población eminentemente rural. Durante los años de la Gran Guerra Patria, los nazis alemanes destruyeron en tierras bielorrusas 619 aldeas, con sus pobladores. Después de Chernóbil, el país perdió 485 aldeas y pueblos: setenta de ellos están enterrados bajo tierra para siempre. Durante la guerra murió uno de cada cuatro bielorrusos; hoy, uno de cada cinco vive en un territorio contaminado. Se trata de 2.100.000 personas, de las que 700.000 son niños. Entre las causas del descenso demográfico, la radiación ocupa el primer lugar. En las regiones de Gómel y Moguiliov (las más afectadas por el accidente de Chernóbil), la mortalidad ha superado a la natalidad en un 20 por ciento.

Como consecuencia de la catástrofe, se han arrojado a la atmósfera 50 × 106 Ci de radionúclidos; de ellos, el 70 por ciento ha caído sobre Belarús; el 23 por ciento de su territorio está contaminado con radionúclidos de una densidad superior a 1 Ci/km2 de cesio-137. A modo de comparación: en Ucrania se ha contaminado el 4,8 por ciento del territorio; en Rusia, el 0,5 por ciento. La superficie de las tierras cultivables que tienen una concentración radiactiva de 1 o más Ci/km2 representa 1,8 millones de hectáreas; de estroncio-90, con una concentración de 0,3 Ci/km2 o más, cerca de medio millón de hectáreas. Se han eliminado del uso agrícola 264.000 hectáreas. Belarús es tierra de bosques, pero el 26 por ciento de ellos y más de la mitad de sus prados situados en los cauces de los ríos Prípiat, Dnepr y Sozh se encuentran en las zonas de contaminación radiactiva...

Debido a la constante acción de pequeñas dosis de radiación,

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