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Y AHORA, LO IMPORTANTE (CABALLO DE TROYA 2018, 1)

Beatriz Navas Valdés  

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Fragmento

 

4 de mayo de 1992

Eres mi nuevo diario. El anterior abarcó un año y pico y en él conté un montón de historias. Espero compartir contigo muchas más aventuras.

Hoy tengo catorce años, tres meses y diez días, y vivo un año muy importante para España: el famoso y esperado ¡1992! Tenemos la Expo en Sevilla, que es una exposición importantísima que merece la pena visitar; también celebraremos las Olimpiadas en Barcelona, que seguro que serán un éxito y que no me pienso perder por nada del mundo; además, es el quinto centenario del descubrimiento de América, y, por si esto fuera poco, es Madrid, en este momento, la capital cultural europea. ¡No nos podemos quejar!

He esperado a que mi madre llegue con los periódicos para poner algunos titulares (mi idea es ir haciéndolo cada día, siempre que pueda; si no, dejaré un hueco para añadirlos después). El País: «Los sindicatos quieren que la huelga general dure al menos 12 horas»; «El ejército yugoslavo libera al presidente bosnio y abandona su cuartel en Sarajevo»; «Dos naves vikingas con destino a la Expo se hunden frente a la costa de Alicante a causa del temporal»; «Bush declarará Los Ángeles zona de catástrofe». ABC: «Policía Municipal de Madrid: en 1975, ochenta y cinco días de vacaciones; en 1991, ciento sesenta y ocho días»; «Los Reyes recibirán hoy a Lech Walesa, primer jefe de Estado extranjero que visita la Expo»; «Dos viajeros del AVE tuvieron que ceder sus plazas a Alfonso Guerra y a su familia»; «Desconvocado a última hora el plante de los picadores».

Y ahora, lo importante. Hoy es un lunes normal y corriente, pero que viene detrás de un fin de semana de lo más loco. El jueves salimos, ya que el viernes era fiesta. Estuvimos todo el rato en el centro comercial y nos lo pasamos genial haciendo el gilipollas y fichando, ¡cómo no!, a Álvaro y todos estos. Aunque tampoco hicimos nada fuera de lo normal. Pero el viernes fue un día por una parte de puta madre y por otra horrible. Patricia y yo fuimos a Morasol con la idea de cogernos una mierda enorme (ponernos pedo, se entiende). Primero bebimos en el Zorpes, bar de al lado de Morasol, un par de minis de cerveza con tequila, mientras esperábamos a Itziar y las demás. Ya en Morasol nos bebimos todas las consumiciones que pudimos pillar: cua-cua (Cointreau con Licor 43), licor de menta con chocolate y varios whiscolas. Además de todo el alcohol, fumamos bastante y el tabaco nos dio el toque final para ponernos fatal. Estábamos tan mareadas que nos tiramos la noche arrastrándonos por el suelo muertas de risa. Hicimos el tonto bastante, pero conocimos a mogollón de gente. Yo perdí a Patricia, que por lo visto conoció a un tal Raúl con el que acabó enrollándose. Yo conocí a un tío que se llamaba Jesús. Era guapísimo y con unos ojazos... Era un tío que te cagas y me sacó fuera para que tomase el aire. Cuando salí, me fui a una esquina y no paré de potar. Luego volví a entrar con él y estuvimos hablando de todo un poco. Yo seguía con la mierda encima, pero ya no me encontraba tan mal. Luego Jesús nos acompañó a Patricia y a mí a coger un tequi. El próximo sábado he quedado con él, aunque ahora sé que no podré ir porque tengo una fiesta en casa de Lucía Peyró. No tengo su teléfono y no puedo llamarle, pero ¡qué se le va a hacer!, a lo mejor me lo encuentro otro día.

Una vez en el taxi, decidimos hacer un «sinpa». Paramos en el portal 2 de la calle Guadalajara, dijimos que subíamos a por dinero, saltamos por la verja que da a la piscina de la calle Sándalo y nos escapamos corriendo como nunca en nuestra vida. Yo estaba bastante acojonada, pero ya en casa me di cuenta de que no debía asustarme porque nadie me iba a pillar. Luego no pude dormir en toda la noche por el pedo y el sábado tenía una resaca que no podía conmigo, pero me fui al Corte Inglés de Castellana (que mi abuela sigue llamando «de Generalísimo») a comprarle algo a mi madre porque el domingo era el día de la madre. Le compré el CD triple Que viva México, en el que viene «La llorona» cantada por Lola Beltrán. Me encanta cantar con ella canciones mexicanas cuando vamos en el coche, aunque a estas nunca se lo contaría. Así que esta semana haré una recopilación en una casete. Después fui a casa a comer y enseguida me cambié y me preparé para volver a Morasol.

Vi a toda la gente que conocí el día anterior y de muchos ni me acordaba, pero estuve hablando con ellos y luego me fui a bailar. No paré en toda la noche y no probé ni una gota de alcohol, porque nada más verlo me hacía pensar en lo mal que lo había pasado el día anterior y se me revolvía el estómago. Conocí al primo de María Peñas, Gonzalo, que creo que es el tío que me gusta en este momento. Es un tío que me cayó de puta madre y que me pasó consumiciones de Pachá porque es casi relaciones. Me encantaría volver a verle, y creo que vendrá a la fiesta de Lucía.

Pero al final de la noche me amargué un poco porque Álvaro se puso delante de mí a enrollarse con la tía con la que sale: la zorra de Paula Asencio, que está en 2.º de BUP. Ah, Valeria, la hermana de Álvaro, es una tía que te cagas y hace unos días me dio varias fotos de Álvaro de pequeño. No sé cómo ella puede ser tan genial y simpática y su hermano tan chulo y tan gilipollas. Aunque, bufff, está buenísi

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