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Muchas y muchos de los que leáis este blog os acordaréis del programa de televisión La bola de cristal, emitido en Televisión Española durante los años 80. Para los que no estéis lustro arriba, lustro abajo de las 40 primaveras, La bola de cristal era un programa que se emitía los fines de semana, en la mañana del sábado, y estaba dirigido a público infantil y juvenil. Contaba con la presencia de personajes conocidos como Alaska, Santiago Auserón, Anabel Alonso o Javier Gurruchaga entre otros. 
Las cuatro secciones en las que se dividía el programa, una para cada franja de edad, se separaban por unos videos cortos (cortinillas) en los que se daban diferentes consejos o formas de actuar, invitándonos a los espectadores, entre otras cosas, a pensar o a leer más. De uno de los videos salió una frase que se ha quedado grabada en la memoria de la mayoría de los/las que veíamos el programa dirigido por Lolo Rico: «Solo no puedes, con amigos sí».

Esta frase nos ha acompañado toda la vida hasta el punto de olvidar en muchas ocasiones de dónde venía. Simplemente la empleábamos en su momento y la seguimos usando en la actualidad, aunque sea de forma mental, cuando vemos a alguien que necesita ayuda para desempeñar cualquier tarea.  
También es una frase que nos decimos a nosotros mismos cuando nos tragamos el orgullo y reconocemos que no podemos hacer algo solos.

Pero a veces es muy difícil pedir ayuda, ¿verdad?. 
En algunas ocasiones, como hemos dicho arriba, es cuestión de orgullo porque creemos que somos capaces de hacer las cosas solos, sin necesidad de que amigos, familiares y compañeros de clase o trabajo intervengan en el asunto que tengamos entre manos. Y ese orgullo que nos invade es una forma de no mostrar debilidad o vulnerabilidad ante los demás, ya que tenemos la creencia de que esa actitud nos hará ver como inferiores respecto a los demás. Por suerte, este pensamiento sin sentido se va con los años y la experiencia, pero si nadie nos enseña o no tenemos un patrón en el que reflejarnos, puede convertirse en una característica de nuestra personalidad que a la larga nos perjudique.

No pasa nada por entonar el mea culpa y reconocer que a veces somos los propios padres, cuando alabamos en exceso a nuestros hijos por hacer las cosas por sí mismos, les conduzcimos a un segundo mensaje equívoco que dice «Si lo hago yo solo está bien, pero si me ayudan pierde valor». Es quizás en este punto donde debemos reforzar padres y tutores un pensamiento: el hecho de lograr un objetivo, ya sea solo o acompañado, es un motivo de felicitación.

Entonces, ¿es mejor que mi hijo haga las cosas por sí mismo o las haga acompañado? 
La respuesta es de cajón: ambas. Pero ¡ojo!, de la misma forma que hemos de medir o interactuar cuando creamos que necesitan ayuda, hemos de dictaminar que hay según qué actividades, pueden y deben hacer solos, para no confundir falta de capacidades o escasez de conocimiento con gandulería o comodidad. No vamos a negar que es más fácil que hagan por ti todas esas cosas que no te apetece hacer, como recoger los juguetes, ordenar la habitación, preparar la ropa para el día siguiente o atarse los cordones de los zapatos.

En cualquier caso, hacer las cosas en compañía de papá y mamá o que te ayuden los amigos de clase es una señal de fortaleza emocional, porque significa que no tienen temor al qué dirán y que el objetivo final es acabar una acción.

Las chicas del Club de las Zapatillas Rojas saben bien lo que es unirse y pedir ayuda las unas a las otras. Ellas están acabando la ESO, lo que significa que... ¡ya empiezan a preparar el viaje de fin de curso! Por grupos, tienen que hacer todo lo posible para recaudar fondos para el viaje. Quien consiga más dinero ¡se llevará un premio! 
Las chicas del Club de las Zapatillas Rojas están decididas a ganar..., pero las Pitiminís también, y están dispuestas a hacer lo que sea con tal de conseguirlo. ¡Empieza el juego!

Una nueva aventura, la número 18 de la divertida serie de Ana Punset.

¿Sigues pensando en la Bruja Avería? Pincha aquí si quieres ver el primer programa que se emitió de La bola de cristal y disfruta durante un rato. ¡Qué recuerdos!

 

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