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Diversión y juegos con Isadora Moon

Publicada el 06/07/2020

Las vacaciones no empiezan cuando sales del trabajo. Tampoco cuando estás haciendo la maleta. Ni siquiera cuando llegas a tu destino, tan esperado, para pasar unos días de relax desconectando de todo. Las vacaciones empiezan cuando vas al quiosco y te compras un cuadernillo de autodefinidos, crucigramas y sudokus. Y eso, es una verdad universal indiscutible.

Los cuadernos de pasatiempos, con solo tocarlos, tienen la capacidad de evadirte del mundo y transportarte a un estado que mezcla paz y euforia a partes iguales. ¿Crees que exageramos? Acaso, mientras lees estas líneas, ¿no te imaginas sentado en el césped, fresquito y con tu refresco? ¿O en una hamaca en la playa, con una bolsa de patatas fritas al lado, escuchando el oleaje? Y en cualquier imagen que se te pase por la cabeza, cerca de ti, está el «cuaderno de la felicidad», incluso cuando vas en el tren Ya de camino. 

El mundo se divide en dos tipos de personas, y no, no hablamos de los que prefieren el Nesquik o el ColaCao, sino de los y las valientes que se lanzan a la piscina, bolígrafo en mano y no pasan de página hasta que no acaban un pasatiempos, y los que cuando se traban más de 20 segundos, van corriendo a las páginas finales buscando la solución, no sin antes mirar alrededor, para confirmar que nadie les está viendo hacer trampa. No hace falta que te vea nadie? tú ya sabes que lo estás haciendo mal; cargarás con esa culpa los próximos tres minutos.

Pero, ¿qué pasa cuando nos vamos de vacaciones con nuestros hijos?, ¿cargamos con algún juguete o entretenimiento en el equipaje? Por norma general, no. Como son niños pensamos que se entretendrán con cualquier cosa. «¡Uy! Mi hijo es que tiene mucha imaginación y se entretiene hasta con una piedra».

Pues no. No es que el niño o niña tenga sangre de geólogo/a, sino que el aburrimiento agudiza el ingenio y se ven obligados a trastear con lo que sea, ya se trate de una piedra, un palo o mirando una hilera de hormigas.Pero la realidad es que nuestros hijos también se aburren en vacaciones. Son muchos días y muchas horas libres, y normalmente, en las dos o tres primeras jornadas ya han descargado toda la adrenalina acumulada. Y luego, ¿qué? Pues eso, a jugar con piedras.
Pero hay otras maneras de estimular su cerebro y conseguir que su actividad mental no pare en esos días alejados de los libros y las aulas. ¡Efectivamente!, cuadernos de pasatiempos. Porque sí, en las editoriales pensamos en todo y los hay adaptados a todas las edades.

Por fortuna, los cuadernos de vacaciones para nuestros hijos no son como los que teníamos nosotros, que eran una extensión de las clases del año anterior, y la motivación por sentarnos a hacerlos, brillaba por su ausencia. Los niños y niñas de hoy pueden disfrutar de sus personajes favoritos y al mismo tiempo mantener la mente activa con diferentes juegos y retos que les harán estar horas entretenidos.

Un ejemplo es el cuaderno Diversión y juegos con Isadora Moon. A Isadora la conocerás, porque es esa niña mitad hada, mitad vampiro, con un peluche que tiene vida propia y con unos padres un tanto locos. Vamos, algo que por lo menos te asegura que tus hijos no se van a aburrir. Sus historias han vendido más de un millón de ejemplares. Casi nada.

 

Páginas para colorear, dibujos para buscar diferencias, encontrar objetos escondidos, sopas de letras, sudokus, rimas, adivinanzas, juegos de memoria? y un montón de sugerencias para hacer planes en familia. 128 páginas llenas de diversión para ocupar esos huecos entre piscina, playa, paseo y jugar con los primos o amigos.

¿Quieres saber más cosas de Isadora?

Isadora Moon se va de viaje es el último libro de esta pequeñaja adicta al rosa y al negro, en el que nos cuenta su experiencia al ganar un viaje participando en el sorteo de un paquete de cereales para el desayuno.

Harriet Muncaster es la autora de sus aventuras y aquí podrás saber algo más de ella y de su primera visita a Madrid.

 

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