Loading...

Noticia

Sabemos qué es el cambio climático, de qué manera afecta al planeta y, como consecuencia, en qué nos perjudica a nosotros. Pero ¿y si nuestro hijo nos preguntara qué es? Después de rascarnos la cabeza y abrir los ojos como platos, ¿sabríamos explicarlo? Reconócelo, preferirías explicarle la tabla periódica. De lo primero que debemos ser conscientes es de que, precisamente, los máximos afectados por esta triste realidad serán ellos. Los adultos vemos en directo cómo desaparecen glaciares o cómo arden bosques y selvas, esenciales para el ecosistema. Y, sin tener que cruzar fronteras, hemos sido testigos de la desaparición de la fauna y la flora en La Manga del Mar Menor, de los incendios que han arrasado Galicia o de los efectos devastadores del desastre del Prestige. Noticias trágicas que, en la mayoría de los casos, resultan incomprensibles para nuestros hijos; porque, a priori, no afectan a su entorno más conocido.

Si no sabes por dónde empezar, te contamos en 3 sencillos pasos no solo cómo explicarles a tus hijos qué es el cambio climático, sino cómo lograr que formen parte de la solución con pequeños gestos que verán como un juego.

Comprender. Para empezar, usaremos un lenguaje sencillo con ejemplos cercanos que puedan asimilar. La mejor manera de hacerlo es explicándoles cómo cambiarían las cosas que ellos ya conocen y que forman parte de sus vidas o conocimientos, porque es a partir de los 6 años cuando empiezan a tener un desarrollo mental que les permite aprender sobre tolerancia y comprender que están en una organización. Se inician también los pensamientos razonables, que les conducen a tomar decisiones responsables, pues diferencian lo que se debe o no se debe hacer. ¿A qué niño no le caen bien los osos polares? Decirles que estos se quedarían sin casa si el hielo de los polos se derritiera es un ejemplo; de la misma manera que los (adorables y abrazables) koalas de Australia no tendrían dónde vivir si se quemaran sus árboles. Pero no hace falta ir tan lejos. Hacerles entender que la playa donde se bañan cada verano podría desaparecer, o que, por culpa de la basura del mar, podríamos enfermar al comer pescado son ejemplos de cosas que les afectan directamente.

Participar. A continuación, pasaremos a la práctica con actividades que puedan implementar en su día a día, como hacer dibujos en la nevera para enseñarles en qué contenedor se tira cada residuo, «competir» para ver quién se ducha en menos tiempo, fabricar juguetes reciclando cartones o botellas de plástico, u obtener recompensas cada vez que apaguen una luz o un aparato eléctrico que no se esté usando.
Estas son solo algunas acciones que, por insignificantes que parezcan, les harán ser conscientes de que están salvando a un oso, a un koala o el mar en el que bucearon el verano pasado.

Difundir. Para terminar, les enseñaremos que, con esos pequeños gestos, pueden ser tan valientes como muchos hombres y mujeres que se han enfrentado a Gobiernos e instituciones para salvar el planeta, como Greta Thunberg, que se sentó cada viernes frente a la puerta del Parlamento de Suecia y consiguió que el mundo entero escuchara su mensaje; Christiana Figueres, que convenció a 195 países para que dejaran de usar combustibles fósiles; Bayarjargal Agvaantseren, que salvó de la extinción al leopardo de las nieves; o Vattavayalil Joseph Kurian, director del aeropuerto de Cochin (India), quien consiguió que este fuera el primer aeropuerto abastecido completamente por energía solar.

En Cuentos por el clima, tus hijos y tú encontraréis un centenar de historias cortas, escritas por Magela Ronda e ilustradas por Raquel Sánchez Pros, que narran la crónica de activistas y asociaciones, y tratan temas de actualidad, como la necesidad de reducir el consumo de carne, el reciclaje, la contaminación del plástico o la deforestación. Y si lo tuyo es leerles un poco cada noche, Carola Benedetto y Luciana Ciliento te presentan Cuentos para niños y niñas que quieren salvar el mundo, que narra, en formato mas extenso, la vida de dieciséis conocidos personajes que luchan por proteger el medio ambiente, ilustrados por Roberta Maddalena Bireau. 


Dos libros esenciales para las nuevas generaciones, llenos de héroes y heroínas que han levantado la voz para salvar nuestro planeta.

 

Y, recuerda, los niños tienen el mejor ejemplo dentro de casa: tú.

Compártelo: