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Noticia

Libros para niños todoterreno.

Publicada el 12/02/2020

¿Hay algo más fuerte que el amor que sentimos por nuestros hijos? Sí, sus manos.

Se habla poco de las armas de destrucción masiva que se esconden tras esos deditos rechonchos, suaves y delicados, y esas palmas esponjosas y mulliditas. Todos los padres y madres decimos lo mismo cuando vemos esas manitas por primera vez: «¡Son tan pequeñitas!». Pero no te engañes, detrás de esa apariencia frágil hay un potente instrumento que planea coger, estirar, apretar, golpear, tirar y romper todo lo que se cruce en su camino (ya sea tu teléfono, un jersey nuevo, su biberón o una taza llena de leche o zumo). 

Si piensas que tu hijo es el único que lo hace, déjanos decirte que es algo que hacen todos los niños, y más cuando están en pleno proceso de desarrollo, que es de los 0 a los 99 años; pero, más concretamente, durante los 3 primeros años de vida, que coinciden con el «¿cuánto falta?», «¿qué comes?» y «yo lo quiero». Te suenan, ¿verdad?

Los seres humanos nos ejercitamos mediante diferentes estilos de aprendizaje, como el espacial, el matemático o el interpersonal, entre muchos otros. Pero, en nuestras primeras fases de desarrollo, utilizamos los sentidos básicos (vista, oído y tacto), por eso somos capaces de reconocer caras; sonidos como la voz de mamá o papá; y descubrir diferentes formas y texturas, por ejemplo, con la comida o la barriguita de nuestro peluche favorito. Y es que, si hablamos de juguetes, lo tenemos claro: buscamos que sean grandes para evitar que los niños se traguen alguna pieza; y resistentes, de madera o plástico rígido, para soportar el constante vaivén. Pero ¿qué buscamos en los libros para nuestros hijos? ¿Cuáles son los que mejor se adaptan a esa etapa? Sin duda, los libros de cartón. ¿Por qué? Sigue leyendo, sigue leyendo.

No hace falta ahondar demasiado para darse cuenta de que, por sus características, son los más idóneos para niños y niñas de 0 a 3 años: están llenos de color y dibujos sencillos, para focalizar la atención en el sentido de la vista; y contienen poco texto, para concentrarse en las ilustraciones o iniciarse en la lectura con frases cortas. Los puedes encontrar con divertidas formas troqueladas, como los del elefante multicolor Elmer, que al tener siluetas se convierten en un juguete para los niños y activan el sentido kinestésico, ya que se emplea el tacto para reconocer las curvas. ¿Recuerdas esas pequeñas manos de las que hablábamos al principio? Pues, para que puedan pasar las páginas con facilidad y sin romperlas, estas se fabrican con cartón prensado, lo que facilita, además, redondear las esquinas y evitar accidentes. Pero, sin duda, lo que más nos gusta son sus hojas plastificadas a prueba de manos pringosas, babas de después de la siesta o papillas voladoras.

 

¿Crees que estos libros no van a cumplir la función de contar una historia? Nada más lejos de la realidad. La mayoría de ellos nos ayudan a relacionar personajes con las fases de desarrollo de nuestros hijos, para que así se sientan identificados, como es el caso de Pip y Posy, dos conejitos que viven escenas tan cotidianas como hacerse pipí encima o no poder dormir sin su muñeco preferido.

 

Pero, si hay un libro estrella que hace reír a todos los niños, ese es El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza. Si te estás preguntando qué es «aquello»... Efectivamente, el pobre topo no estaba en el lugar adecuado.

Lo especial de este libro, que se acaba de reeditar en formato todo cartón, es que lleva más de treinta años haciendo reír a millones de niños en todo el mundo utilizando una sencilla fórmula: el humor de lo escatológico que tanta gracia les hace llevado a un ejercicio de investigación: el topo pregunta a diferentes animales si «aquello» es suyo.

No hay padre o madre que se resista a las risas de sus hijos cuando se caracterizan las voces de los diferentes animales de granja, hasta dar con el culpable. ¿Quién habrá sido el cochino que se ha hecho aquello encima de la cabeza del topo?

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