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Noticia

Montessori en 2 minutos.

Publicada el 05/02/2020

No, Montessori no es un pueblo de Italia ni una técnica teatral. Seguro que has oído hablar mil veces de este método; pero, si todavía no tienes muy claro qué es y en qué consiste, no te preocupes, te lo explicamos en menos de 2 minutos para que puedas ponerlo en práctica en casa y aprovechar todos sus beneficios. ¡Pon el cronómetro!

Empezaremos con algo de historia para entrar en situación. Hace 150 años nació Maria Montessori, quien con 26 años se convirtió en la primera mujer italiana que se graduó como doctora en Medicina, además de estudiar ingeniería, biología, antropología, conseguir el doctorado en Filosofía y ejercer de pedagoga. Casi nada, ¿verdad? Precisamente en sus años como docente tuvo la oportunidad de trabajar con niños con deficiencias mentales, y descubrió que, aunque mermadas, tenían capacidades que, al desarrollarse, les permitían ser más independientes. De ahí nació el procedimiento educativo que hoy conocemos como método Montessori.

 Muy bien, pero ¿en qué consiste el método Montessori? Si resumimos mucho, la clave está en la libertad del niño. Esto no significa dejar que nuestros hijos hagan lo que les dé la gana, significa darles las herramientas necesarias para que ellos puedan desempeñar tareas de forma autosuficiente. ¿Y cómo se traduce esto en la práctica? Fácil.

  •  Espacio adecuado. Es esencial tener los materiales necesarios a disposición del niño para que así pueda cogerlos, tocarlos, investigar, etc. Y, sobre todo, para que pueda elegir los que le apetezcan en cada momento. Para focalizar la atención en lo que están trabajando, se aconseja disminuir las distracciones de elementos que no tengan una finalidad de enseñanza, y así mantener también el orden. Es decir, se aconseja disponer de una habitación despejada y luminosa. Una buena forma de mantener el orden es separar los materiales por temáticas, para que aprendan a diferenciarlos. Recuerda siempre usar materiales y muebles que no comporten un peligro para su bienestar, como, por ejemplo, juguetes de madera o muebles bajos y pesados que no puedan caer o volcar si el niño se sube encima.
  • Autonomía. En un espacio como el que acabamos de describir, nuestros hijos pueden aprender a utilizar los útiles, mantenerlos en orden, equivocarse y corregir esos fallos por sí solos. De hecho, del error nace el aprendizaje. Dejar que se equivoquen para que ellos mismos busquen la solución ayuda a su autonomía; y así, en el futuro, podrán resolver problemas sin ayuda de los mayores. Evitaremos imponerles juegos o normas mientras están jugando/trabajando. Deberemos confiar en sus capacidades y ejercitar la paciencia, ya que cada uno aprende a un ritmo diferente. ¡Igual que los adultos!
  • Supervisión. Los padres o tutores hemos de guiar al niño o a la niña en los primeros pasos, pero sin estar encima de ellos. Los acompañamos en el aprendizaje observando, estando disponibles para resolver las dudas y ayudándoles cuando ellos nos lo pidan. Si en el proceso hacen algo bien o algo mal, nos olvidamos de los castigos, pero también de los premios. De hecho, desarrollar confianza en sí mismos y descubrir su propia capacidad para desempeñar tareas y resolver problemas es la recompensa. Sustituye el premio emocional «¡Lo has hecho muy bien!» por una pregunta que le invite a expresar sus pensamientos, como «¿Te has divertido haciéndolo?». Con esto también desarrollarás su capacidad de comunicación para que en el futuro pueda resolver conflictos de forma pacífica.

Del libro "Con mis palabras"

 ¿Qué se consigue con el método Montessori?

La principal ventaja es que el niño forma parte de su aprendizaje, eligiendo en cada momento la actividad que quiere desarrollar. Esto genera estímulos positivos, ya que desaparece la sensación de fracaso al no alcanzar un ritmo impuesto. También se fomenta la colaboración, lo cual ayuda a desarrollar capacidades sociales. Por otro lado, al tener que recoger el material de una actividad antes de empezar otra nueva, la autodisciplina se aplica de forma naturalCon el aprendizaje Montessori, los niños son conscientes de que todo lo que les rodea tiene una función que aprenden a trabajar, incluyendo su aseo personal y el respeto y cuidado de plantas y animales.

Como ves, todo esto lleva algo de preparación por parte de los padres; pero los beneficios, además de ser infinitos, tienen un respaldo de 150 años. Es normal que no sepas por dónde empezar, así que, si necesitas apoyo, te dejamos algunas en los enlaces que te ayudarán a practicar el desarrollo de los pensamientos y las emociones sin llegar al conflicto.

«Cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese día estaremos educando para la paz» 

Maria Montessori

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