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Madrid, 16 de noviembre 2017.- Hoy llegan a las librerías de toda España las memorias de Nadia Murad, Yo seré la última. Historia de mi cautiverio y mi lucha contra el Estado Islámico, un gran lanzamiento internacional en 25 idiomas, con prólogo de su abogada Amal Clooney. Nadia ha sido nominada al premio Nobel de la Paz, y la historia de su cautiverio y de sus experiencias como esclava sexual del Estado Islámico ha dado la vuelta al mundo. La joven se ha convertido en portavoz de todos aquellos que han sufrido la violencia del Daesh, en la cara del genocidio yazidí y en una de las líderes de un movimiento que busca liberar a las aproximadamente 3.500 mujeres y niñas que todavía viven como esclavas, lo que le ha valido la amenaza de muerte del grupo terrorista.

«Deseo contar mi historia y explicar lo que me sucedió y lo que les sigue sucediendo a to­das las mujeres que están en manos del Estado Islámico», declaró Nadia Murad. «Fui ob­jeto de todas esas atrocidades y allá donde voy la gente siente compasión de mí, pero todavía no se ha llevado a cabo ningún rescate ni se ha visto ningún progreso».  Nadia se ha convertido en una heroína po­pular: sus seguidores suben a la red retratos que hacen de ella, hay grafitis de su imagen por todo Irak y cientos de miles de personas han visto el vídeo viral de su discurso ante el Conse­jo de Seguridad de Naciones Unidas. «Me siento abrumada por el apoyo de mu­chas personas, ONG, países y víctimas; sin la ayuda de todos esto no sería posible», decía en un tuit Nadia Murad.

 Nom­brada embajadora de Buena Voluntad de las Na­ciones Unidas por la Dignidad de los Supervi­vientes de la Trata de Personas y distinguida con el premio Václav Havel de Derechos Humanos y el premio Sájarov a la Libertad de Conciencia, Nadia Murad vive actualmente en Alemania. Junto con Yazda, organización defensora de los derechos de los yazidíes, trabaja por llevar el Es­tado Islámico ante la Corte Penal Internacional por cargos de genocidio y crímenes contra la hu­manidad. A finales de septiembre de este año, la ONU apro­bó una resolución histórica en la lucha contra el Estado Islámico, por la que un equipo de investi­gadores analizará los crímenes de guerra y el ge­nocidio aplicado en Irak, especialmente contra la minoría yazidí. La resolución se puede calificar de histórica, porque es la primera que sirve como herramienta para castigar a los yihadistas y pro­teger a sus víctimas. Y si alguien ha peleado para que se apruebe es Amal Clooney. Reputada abo­gada especializada en Derecho Internacional -y conocida por el gran público como la esposa del actor George Clooney-, ha representado durante el último año a Nadia Murad, y firma el prólogo del libro. Actualmente, más de 3.000 mujeres y niños yazi­díes siguen secuestrados en países bajo control del Estado Islámico -se estima que han llegado a ser 100.000 los que se encontraban en esta situa­ción-, que en los últimos tres años ha asesinado a unos 10.000 miembros de esta minoría, mien­tras unos 400.000 han sido desplazados. «Ahora nos aseguramos de que quien per­petró estos crímenes acabe ante la justicia. Lo más triste era ver que se iban a salir con la suya, con total impunidad, y eso no va a pasar», ha declarado Nadia Murad en la BBC.

 El 15 de agosto de 2014, la vida de Nadia Mu­rad cambió para siempre. Las tropas del Estado Islámico irrumpieron en su pequeña aldea del norte de Irak, donde la minoría yazidí llevaba una vida tranquila, y cometieron una masacre. Ejecutaron a hombres y mujeres, entre ellos a su madre y seis de sus hermanos, y los amonto­naron en fosas comunes. A Nadia, que tenía veintiún años, la secuestraron, junto a otras mi­les de jóvenes y niñas, y la vendieron como es­clava sexual. Los soldados la torturaron y viola­ron repetidamente durante meses, hasta que una noche logró huir de milagro por las calles de Mosul y una familia musulmana la cobijó. Se refugió en su casa durante quince días antes de huir a uno de los muchos campos de refugia­dos atestados que hay a las afueras de Duhok, en Kurdistán. Acogiéndose a un proyecto ale­mán de ayuda a los refugiados consiguió esca­par a Alemania. Una vez allí, se propuso contar su historia para que no fuera olvidada, exhortando a líderes de todo el mundo a detener los críme­nes del Estado Islámico y el genocidio de su pueblo. Ahora, por primera vez, cuenta cómo fue su peligroso viaje hacia la libertad.

 De pequeña, Nadia, una niña campesina, jamás hu­biera imaginado que un día hablaría ante las Nacio­nes Unidas ni que estaría nominada al premio Nobel de la Paz. Nunca había pisado Bagdad, ni siquiera había visto un avión. Hoy la historia de Nadia insta al mundo a prestar atención al genocidio de su pueblo. Es un llamamiento a la acción para detener los crí­menes del Estado Islámico, un poderoso testimonio de la fuerza de voluntad humana. Yo seré la última es, asimismo, una carta de amor a un país desapa­recido, a una comunidad vulnerable y a una familia devastada por la guerra.

 «En estas memorias, magníficas e intensas, la activista de derechos humanos Nadia Murad narra su cautiverio en Irak como esclava sexual del Estado Islámico. Este libro es un testimonio lúcido de la crueldad del Estado Islámico y de la devastación causada por la guerra en Irak.»

Publishers Weekly

 «Nadia Murad forma parte de esa larga e invisible historia de mujeres fuertes e indomables a las que ni la violación practicada como táctica de guerra ha podido doblegar, que siguen en pie y están dispuestas a romper el odioso silencio impuesto y a exigir justicia y libertad para sus hermanas.»

Time («Las 100 personas más influyentes de 2016»).

 «Nadia es más que una superviviente... Es una mujer valiente, resuelta, decidida, obstinada y apa­sionada que ha decidido profundizar en sí misma y contar los peores horrores a los que cualquiera de nosotros podría verse sometido para que otros no tengan que pasar por lo mismo.»

Samantha Power, embajadora de Estados Unidos en las Naciones Unidas.

 

 

 

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