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Frase de grupo de padres: «La imaginación de los niños es inexplicable». 

Posiblemente no te acuerdes de las cosas que se te pasaban por la cabeza cuando jugabas e inventabas historias con tus muñecos, un par de botes vacíos de yogur y dos o tres cosas más que reciclabas para añadirlas a tu colección de personajes, ya fueran protagonistas, secundarios o se tratara de elementos para los escenarios.

A veces, miramos a nuestros hijos jugando y pensamos: ¿De dónde sacarán tanta inventiva?. Lo pensamos con orgullo, por descontado, porque nada nos hace más felices que verles crecer, no solo físicamente, sino mentalmente, y comprobar que son capaces por sí mismos de desarrollar complejas tramas que darían para un buen libro. 
Pero pasan los años y vamos perdiendo esa capacidad de ingenio, y cambiamos esos pensamientos por preocupaciones, especulaciones sacadas de la nada y mil historias más, que nos recuerdan que ya no somos niños. Es como si nos pusiéramos un freno a nosotros mismos e impidiéramos ocupar parte de nuestro tiempo en seguir jugando. Volver a ser niños, ¿te imaginas?. (Ya sabemos que estas pensando en los tres meses de vacaciones de verano) 

Así que, volviendo a la mente de los niños, ¿de dónde surge su imaginación y fantasía? 
Primero es importante conocer la diferencia entre ambos conceptos, que aunque estén ligados, y a menudo se confundan, uno de ellos no sería posible sin el otro.  
La imaginación nace de la realidad vivida y del entorno en el que crezca el niño o niña. Es decir, nace de las experiencias y puede ser modificada, mientras que la fantasía, es la alteración de esa realidad y surge de forma espontánea en el cerebro de nuestros hijos.

Ya, ya sabemos que suena muy académico, así que te podremos un ejemplo que te sacará de dudas: Un avión verde que vuela, pero al que además le salen ruedas, las cuales le permiten aterrizar en lo alto de una montaña rocosa con flores, es imaginación. ¿Por qué? Porque esos pensamientos son derivados de una serie de realidades vividas. El niño o niña sabe que los aviones vuelan y que tienen ruedas para aterrizar, porque ya lo ha visto. 
Pero si a ese avión le salen brazos, y va atrapando nubes que va comiendo en pleno vuelo, como si fuera algodón de azúcar, y además, le sirve como combustible, eso es fantasía. ¿Por qué? Porque genera una serie de ilusiones a raíz de una realidad. 
Resumiendo: la fantasía es la dosis de magia que se une a la imaginación.

La fantasía es algo que nace en el cerebro de cada individuo y no podemos inducir. Lo que si podemos hacer, como padres, es fomentar su imaginación, y que de ahí surja la fantasía, así que te vamos a dar varios consejos para impulsarla:

  1. No te preocupes si se aburren. Ya sabes que el aburrimiento agudiza el ingenio.
  2. Déjales que jueguen a lo que quieran. Incitarles a realizar actividades con las que no se sientan identificados, más que estimular, mermará su capacidad creativa.
  3. Sustituye juguetes por materiales cotidianos. Incluye tubos y cajas de cartón y botes o botellas de plástico.
  4. Ten siempre a su disposición material para dibujar y pintar. Unas témperas, lápices y rotuladores de colores y diferentes papeles y cuadernos.
  5. Anímales a la lectura. Los libros adaptados a diferentes edades amplían la capacidad de inventiva.

Los cómics son una excelente opción que unen varios beneficios. Por un lado, alimentan la afición a la lectura, y por el otro, facilitan la comprensión gracias a las ilustraciones, con las cuales, nuestros hijos, generan una base de datos mental para desarrollar sus propios imaginarios. Además, los autores y autoras de cómic, está claro que nunca dejaron de desarrollar ni su imaginación ni su fantasía, como en el caso de Karensac y Thom Pico, creadores de Olivia, un cómic lanzado en francés en 2018 y que por fin llega a España.

Olivia se ha tenido que ir a vivir a las montañas con familia. Allí se hará amiga de una vieja pastora con una actitud un tanto irreverente, su mejor amigo será un perro lanudo que habla, conocerá a un genio que le concederá tres deseos pero le hará el lio, y luchará contra un zorro para que las estaciones del año vuelvan a la normalidad. 
¡Dinos si esa trama no podría haber sido ideada por alguno de nuestros hijos!

Los cómics de Olivia tienen un dinamismo en las imágenes que no es habitual en los cómics infantiles. Su ilustradora, Karensac, comenzó su carrera profesional como arquitecta, pero lo dejó todo para dedicarse a la ilustración, y gracias a un cómic publicado online, ganó el premio al Blog Revelación en el Festival de Angulema en 2015. Con estos precedentes y las imágenes de este post, ya te puedes hacer una idea de la calidad de las ilustraciones.

Si te gusta que tus hijos lean cómics, te dejamos algunas sugerencias de algunos que molan mucho. 
¡Serendip al ataque! De la serie Aventura Total. Historias alocadas de estudiantes que resuelven misterios de lo más raros. 
Las brujas. El clásico de Roald Dahl llevado a las viñetas con una muy buena dosis de humor. 

 

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