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El viejo lobo y la ovejita Estofado son los mejores amigos del mundo. Y, como hacen los mejores amigos, a veces se entretienen haciendo cosas que les gustan a las ovejas, como saltar por los prados; y en otras ocasiones pasan su tiempo libre divirtiéndose con cosas de lobos, como aullar a la Luna.

Pero esto no siempre ha sido así, porque cuando Lobo y Estofado se conocieron, Lobo quería comerse a Estofado. Porque eso es lo hacen los lobos, comerse a las ovejas, ¿no? Nadie sabe quién lo ha decidido, pero desde siempre eso ha sido así.

A veces nos cuesta superar los estereotipos, aceptar que no todo tiene que seguir unas normas ni ser tal y como la sociedad lo ha establecido. ¿Quién ha decidido que los gatos no se llevan bien con los perros? ¿O que los cuadros no combinan con las rayas? ¿Fue el mismo que afirmó que los chicos juegan mejor al fútbol que las chicas? Todas estas ideas están únicamente en nuestra mente, no son reales. Porque cada persona es diferente y no tiene por qué guiarse por ellas. O, ¿es que acaso debemos ser todos iguales?

Ovejita y Estofado son los protagonistas perfectos para explicarles a los más pequeños que no solo tienen que hacerse amigos de aquellos que son iguales a ellos. La amistad no tiene fronteras y se enriquece cuanto más diferentes sean las personas entre sí. Aprendemos en la medida en que nos relacionamos con gente con gustos distintos y aficiones contrarias. Y este es un aspecto clave que hay que fomentar desde niños.

El cocodrilo que vino a cenar es la tercera parte de la trilogía del autor británico Steve Smallman. Su primera entrega, La ovejita que vino a cenar, ya ha vendido más de 100.000 ejemplares y se ha convertido en un clásico de la literatura infantil. La crítica es unánime, ya que tanto niños como padres adoran estos cuentos repletos de valores como la generosidad, la amistad, la aceptación de lo diferente y mucho, pero que mucho humor.

Si ya conoces al lobo y la ovejita, ahora te presentamos al cocodrilo. 
En este nuevo álbum ilustrado, Estofado y Lobo siguen siendo los protagonistas de la historia. Pero, un buen día, encuentran un huevo muy grande. Entre los dos recorren todos los nidos del bosque preguntando si alguien ha perdido un huevo, pero nadie lo reconoce como suyo así que deciden llevárselo a casa con ellos. Pero, para su sorpresa, no se trata de un huevo normal, sino de un huevo de cocodrilo. ¿Será una bestia terrorífica y feroz?

¡Todo lo contrario! Cuando del cascarón sale Tortilla, descubren que es achuchable, tierna y quiere hacer amigos. Aunque no todos en el bosque se fían de él. Hay quien, como Tejón, desconfía y espera siempre lo peor. Pero, aunque es raro que un cocodrilo sea amigo de un lobo y de una oveja, todo es posible.

 

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