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Antes de ser padres o madres, pasamos varios meses o años teniendo una imagen idealizada de cómo será la relación con nuestros hijos. Pensamos en ellos riendo mientras jugamos, nos ilusionamos imaginando el momento en el que empezarán a dar sus primeros pasos o pronuncien las primeras palabras, e incluso llenamos su cuarto de juguetes que no usarán hasta dentro de mucho tiempo.
También surgen temores fruto de todas las dudas que nos asaltan; ¿a qué le gustará jugar?, ¿se sentirá querido o querida?, ¿hará buenos amigos?, etc. Porque la preocupación va incluida en el «carné de padre y madre». Pero, ¿sabes lo que no va incluido?. Exacto: un libro de instrucciones de cómo educar a tus hijos.

Nuestras madres nos dan algunos consejos, las abuelas también, un tío lejano al que no ves hace siglos, hace su aportación, el cuñado, por descontado, suelta su consejo impagable que no está escrito en ningún sitio, y no podían faltar esos vecinos, que a pesar de haber sido padres hace relativamente poco, tienen las claves, la verdad absoluta y el remedio infalible que te cuentan desde la tranquilidad y el orgullo de creerse los primeros padres de la historia de la humanidad.

Pero la realidad, es que nadie te dice cómo actuar cuando nuestros hijos se enfadan, porque ellos, al igual que nosotros, también experimentan el cabreo o la rabia. Y por descontado, no hay que hacer caso  a esa persona que aparece y te dice «eso en mi época se solucionaba con un cachete». Los cachetes, zarandeos o cualquier tipo de imposición de fuerza física sobre ellos, no es una solución. De hecho, los traumas y miedos que puedan surgir por ello, les acompañarán toda la vida.

Entonces, ¿qué hay que hacer cuando nuestros hijos se enfadan?
El primer paso es que los padres y madres seamos conscientes de la base: el enfado de nuestros hijos no es más que la expresión de sus emociones y cada uno las exterioriza de una forma diferente. A algunos niños les da por gritar, a otros por patalear en el suelo y a otros por pegar a alguien que esté cerca. No podemos considerar esa manifestación como algo incorrecto.

Tania García, escritora y formadora en la educación basada en el respeto, nos cuenta en ¿Qué necesito cuando me enfado? varias situaciones en las que nuestros hijos pueden enfadarse y nos da, a los padres, las herramientas necesarias para ayudarles a superar ese momento, entendiendo el origen de esa situación y ayudándoles a superarlo ejerciendo de guías en el proceso. Una de las primeras cosas que Tania menciona, es la calma por parte de padres y educadores. Y tiene razón, no podemos pretender que a nuestros hijos se les pase la rabieta si gritamos, amenazamos con castigarles si no cambian de actitud, o simplemente nos enfadamos nosotros con ellos por una reacción natural que va implícita en su desarrollo como individuos.

El libro de Tania García está protagonizado por Dami, un niño en el que pueden verse reflejados cualquiera de nuestros hijos. Él mostrará diferentes situaciones que le hacen ponerse de mal humor, nos contará cómo se siente en cada situación y qué necesita por parte de los adultos. Y a los papás y mamás nos enseñará, en pequeñas píldoras, cómo hemos de comportarnos con nuestros hijos para saber aplacar ese estado.

Como ves, no está dirigido a niños o a padres, sino a ambos. Con los consejos y ayuda de Tania, los padres aprenderemos a empatizar, y los niños sabrán, viendo cómo lo hace Dami, pedirnos lo que necesitan de una forma tranquila.

  • Si quieres saber más acerca del trabajo de Tania García te invitamos a que visites su web edurespeta.com, donde podrás ver sus proyectos y conocer más a fondo su trabajo.

 

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